Tic, tac.
Así pasa el tiempo,
y se suceden los momentos.
Rápidos, lentos, cálidos,
tristes, alegres, eternos.
Tic, tac.
Tiempo perdido,
tiempo encontrado.
Corazón herido,
amor hallado.
Tic, tac.
Un corazón latiendo
tras oír un te quiero.
Un corazón oprimido
por el temor a lo oído.
Tic, tac.
Dos sonrisas reflejadas
en dos miradas distintas.
Dos manos entrelazadas
esperando una respuesta.
Tic, tac.
Respuesta que no llega,
pues dos labios se besan.
Dos labios cansados
de amores que no regresan.
Tic, tac.
Un recuerdo escondido,
un dolor reprimido.
Sueños sin cumplir
corazón dolorido.
Tic, tac.
Amores numerosos,
pero ninguno verdadero.
Sentimiento de culpa
por, tal vez, no haber querido.
Tic, tac.
Lágrimas corriendo
raudas por las venas.
Pasados dolorosos
ocultos en sus cabezas.
Tic, tac.
Un abrazo, fuerte, firme,
cariñoso, dulce.
Una caricia, suave, cálida,
sincera, serena.
Tic, tac.
Dos corazones doloridos,
enfermos por el mismo mal.
Dos corazones enamorados,
que encontraron la felicidad.
Tic, tac.
Ahora nada importa,
pues juntos están.
Se quieren, se aman;
y saben que es real.
Tic, tac.
No saben si será eterno,
aunque quieren que así sea.
Pero el tiempo es traicionero
y aceptan todo lo que venga.
Tic, tac.
Así pasa el tiempo,
y se suceden los momentos.
Rápidos, lentos, cálidos,
tristes, alegres, eternos.
Tic, tac.
Tiempo perdido,
tiempo encontrado.
Corazón herido,
amor hallado.
Tic, tac.
Las manecillas giran,
el reloj jamás para.
Y así sigues contando,
porque las horas en el amor,
pasan.
Tic, tac; tic, tac; tic, tac...
Este poema se lo dedico a todos aquellos que estéis enamorados, también a los que no, al amor y a mi enamorado.
Especialmente para ti, mi vida. Siempre Tuya.
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lunes, 12 de septiembre de 2011
Amor a través del tiempo
Publicado por
Valeria
en
15:02
7
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Etiquetas:
Amor
viernes, 5 de agosto de 2011
Madre no hay más que una...
"Noche calurosa. Silenciosa. Tranquila. Sombras creadas por la luz de las farolas. Dos mujeres. Madre e hija, pasean bajo la luz de éstas. Sus risas rompen el silencio nocturno. No importa de qué ríen, simplemente lo hacen.
- Entonces, ¿eres feliz? - pregunta la madre.
Un largo suspiro que termina en una amplia sonrisa. Una mirada llena de luz y vida dirigida hacia esa pregunta.
- Me alegro, cielo. Es lo único que deseo. Que seas feliz, que disfrutes de cada momento y cada día.
Su madre la observa, feliz por ella pero ante la mirada de su hija no pasan desapercibidas esa tristeza, ese cansancio, esa nostalgia que a su madre la embargan.
- Cariño, lo que tú sientas, yo lo siento. Es algo inevitable, pero por lo que yo sienta no te debes preocupar, simplemente sé feliz todo el tiempo que puedas y sonríe cuando quieras, pero si llegado el momento necesitas llorar, llora; porque muchas veces el medio para alcanzar la felicidad es a través de las lágrimas."
Porque son ellas las que nos lo dan todo desde que nacemos. Porque nos miman. Nos hacen rabiar. Nos castigan. Nos premian. Nos consuelan. Nos entienden. Nos apoyan. Nos aman.
Es posible que tengan razón y que nosotros los hijos no sepamos qué significa o qué es ser madre, porque eso es algo que se sabe en el momento en que se es. Pero sí sabemos lo que puede significar una madre para un hijo, y eso es, sin duda, lo que verdaderamente nos hace comprender la necesidad de que estén a nuestro lado.
Gracias.
Publicado por
Valeria
en
0:41
6
estrellas
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Amor
sábado, 8 de enero de 2011
El Beso
(Un parque. Un chico. Una chica. Él enamorado de ella, pensando la poca distancia física entre ellos, pero los kilómetros que habitan entre sus corazones. Ella, pensativa, enfrascada en las páginas de un libro, intentando no prestarle atención, ¿haciéndose la dura tal vez?)
Él: ¿Puedo hacerte una pregunta?
Ella: Dime
Él: ¿Puedo besarte?
Ella: Si quieres hacerlo, hazlo.
Él: Pero no sé como reaccionarás.
Ella: Bueno, hay varias posibilidades. Puede que te odie por ello, puede que me sienta insultada, puede que te haga daño, puede que...
Él: ¿Sí?
Ella: Que te devuelva el beso.
Él: ¿Y si no pasa lo que yo quiero?
Ella: Puedes intentarlo o echarte para atrás. Puedes demostrar tu verdadero amor o rendirte y hacerme creer que en realidad es mentira.
Él: Pero no quiero que ninguno de los dos sufra.
Ella: Hagas lo que hagas, sufriremos. Tal vez tú, tal vez yo. O puede que ambos.
Él: Eso lo pone peor.
Ella: ¿Por qué?
Él: No quiero que tú sufras.
Ella: Y quién dice que no sufrirás tú.
Él: Yo ya estoy sufriendo, y lo que venga no puede ser peor que esto.
Ella: Entonces, ¿qué pierdes?
Él: Tal vez te pierda a ti.
Ella: ¿Cómo estás tan seguro de que eso será así?
Él: No lo estoy, por eso lo temo más.
Ella: Y qué es el verdadero amor sino el miedo de perder a quien amas.
Él: ¿Entonces crees en lo que siento?
Ella: Sólo tú puedes creer en lo que siente tu corazón.
Él: Y entonces ¿qué has querido decir?
Ella: Cuando dejas que el temor a perder lo que amas te persiga solo consigues perderlo de verdad. Por eso no temas lo que perderás y agradece lo que posiblemente tendrás. Lo consigas o no, algo, de una manera u otra, lograrás. Valor, felicidad, amistad. Pero solo si lo intentas y eso depende de lo que tú mismo decidas.
Él: ¿Entonces si acepto el hecho de que por besarte puedo perderte ganaré de un modo u otro?
Ella: No lo sé.
Él: Pero tú has dicho...
Ella: No importa lo que yo diga, solo haz lo que quieras, lo que sientas que debes hacer.
Ella: Dime
Él: ¿Puedo besarte?
Ella: Si quieres hacerlo, hazlo.
Él: Pero no sé como reaccionarás.
Ella: Bueno, hay varias posibilidades. Puede que te odie por ello, puede que me sienta insultada, puede que te haga daño, puede que...
Él: ¿Sí?
Ella: Que te devuelva el beso.
Él: ¿Y si no pasa lo que yo quiero?
Ella: Puedes intentarlo o echarte para atrás. Puedes demostrar tu verdadero amor o rendirte y hacerme creer que en realidad es mentira.
Él: Pero no quiero que ninguno de los dos sufra.
Ella: Hagas lo que hagas, sufriremos. Tal vez tú, tal vez yo. O puede que ambos.
Él: Eso lo pone peor.
Ella: ¿Por qué?
Él: No quiero que tú sufras.
Ella: Y quién dice que no sufrirás tú.
Él: Yo ya estoy sufriendo, y lo que venga no puede ser peor que esto.
Ella: Entonces, ¿qué pierdes?
Él: Tal vez te pierda a ti.
Ella: ¿Cómo estás tan seguro de que eso será así?
Él: No lo estoy, por eso lo temo más.
Ella: Y qué es el verdadero amor sino el miedo de perder a quien amas.
Él: ¿Entonces crees en lo que siento?
Ella: Sólo tú puedes creer en lo que siente tu corazón.
Él: Y entonces ¿qué has querido decir?
Ella: Cuando dejas que el temor a perder lo que amas te persiga solo consigues perderlo de verdad. Por eso no temas lo que perderás y agradece lo que posiblemente tendrás. Lo consigas o no, algo, de una manera u otra, lograrás. Valor, felicidad, amistad. Pero solo si lo intentas y eso depende de lo que tú mismo decidas.
Él: ¿Entonces si acepto el hecho de que por besarte puedo perderte ganaré de un modo u otro?
Ella: No lo sé.
Él: Pero tú has dicho...
Ella: No importa lo que yo diga, solo haz lo que quieras, lo que sientas que debes hacer.
(Silencio. Suspiros. Silencio. Unas manos apretadas. Una mirada perdida en las páginas de un libro. Unos ojos cerrados intentando decidir. Las manos se relajan. Los ojos se abren. Las manos cogen el libro que ella sostiene. Lo cierra. Le coge dulcemente la cara. Sus labios se acercan cada vez más. Finalmente... *** Se separan unos milímetros. Una sonrisa, la de ella. Su sonrisa)
Ella: Creí que nunca lo harías.
(Él vuelve a acercarse. Después otro beso más. Y otro, y otro, y...)
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Valeria
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