viernes, 26 de agosto de 2011

Premios

¡Hola a todos!

Me alegra poder daros la noticia de que hace poco una gran seguidor de este blog nos otorgó nuestro primer premio, además de una mención no oficial en otro.

Así pues, Dro decidió que aunque en ~ PREMIO al Seguidor Más Fiel ~ sólo podía premiar a tres personas consideró que aunque fuera de manera no oficial yo también merecía ser mencionada en dicho premio.

Pero es sin duda el premio que pondré a continuación el que otorgado de manera oficial me llena de alegría y satisfacción.


~ PREMIO Gracias por Seguirme ~



Instrucciones:

1) No quitar el link del Blog y colgar la imagen del premio.
2) Escribir una entrada de agradecimiento a quien te lo otorgó.
3) Responde a la pregunta y formula tú otra para que la respondan.
4) Entrega el premio a 10 blogs.

PREMIO:

2) Debo dar las gracias a Dro, un fiel seguidor de este blog que ha decidido otorgarnos el Premio Gracias por Seguirme al considerar que era merecedor de él. Por eso le estoy sumamente agradecida a él y a su blog El Blog Z de la Pelirroja: Éste, su blog, es sin duda un blog magnífico y que me encanta donde a través de los ingeniosos y sarcásticos comentarios de Pepa nos adentraremos en una apocalíptica Murcia repleta de zombies y sangre, sin olvidarnos de las risas y el buen humor. ¡100% recomendada! :)

3) PREGUNTA FORMULADA POR DRO: ¿Iríais a vivir a Afganistán, o a alguna de esas zonas chungas por un único y gran amor verdadero?

- Mi respuesta: Sin duda, SÍ. Para mí el amor, si es verdadero se demuestra con acciones y aunque para mí pudiera resultar duro el irme a vivir a alguna de esas zonas, con tal de poder estar junto a la persona que amo sería capaz de cualquier cosa, porque al fin y al cabo, mientras estuviera con él, yo, daría igual el lugar, sería feliz.

MI PREGUNTA: Si tenéis o tuvieseis un sueño, un deseo o una meta que fuera muy importante para vosotros, ¿seríais capaz de hacer cualquier cosa o de pasar por encima de cualquiera sólo por conseguirlo?

4) Los 10 blogs premiados son (debido a no tener muchos seguidores no puedo completar el cupo de premiados):

1 – Mari Carmen Santana por su blog Fantastic Histories
2 – Ana por su blog Las Hilanderas
3 – Lunna por su blog Sueños & Pesadillas
4 - Ana por su blog El Sauce de los Deseos
5 - Leyre por su blog Memorias de una Caracola
6 - Dro por su blog El Blog Z de la Pelirroja
8 - Ady por su blog Living the life crazy!
9 - Lacasitos de Colores por su blog Lacasitos de colores

Bueno, por último volver a dar las gracias a Dro y agradecérselo a los ganadores porque sin su apoyo, seguimiento y ánimos, este blog no continuaría y no habría logrado estos premios.

¡Muchas gracias a todos!

¡Enhorabuena a los ganadores!

¡Muchos besos! ^^

jueves, 25 de agosto de 2011

Principios amargos, Finales felices

Conforme va pasando el tiempo y vamos creciendo, madurando, recapacitando, aprendiendo… Llegamos a darnos cuenta que todo en la vida se inicia en el dolor.

Y es cierto… pensadlo por un momento…

La propia existencia, el hecho de nacer se produce con sufrimiento; pues aunque la vida sea un don muy preciado cuando un bebé sale del vientre de su madre tiene que enfrentarse a esa luz cegadora que molesta a sus sensibles ojos, a ese aire frío que le hincha los pulmones, esa sequedad en el ambiente que enfría la humedad de su cuerpo, esas caricias que al principio le dan miedo al no comprenderlas… No es hasta más tarde cuando el pequeño se adapta, aprende a ver, a respirar, a sentir…  y se da cuenta de que es amado y es feliz.

Y así, vamos creciendo y curiosamente observamos que… Cuando nos equivocamos, sufrimos; pero si hacemos caso y obedecemos cumpliendo el castigo que se nos impone, si no volvemos a repetir el error, nuestros padres nos recompensarán y nosotros seremos felices.

Y conforme maduramos nos damos cuenta que… comenzamos nuestra historia de amor a través del dolor, porque si no hubieras roto con tu anterior novio no habrías conocido al amor de tu vida; si no te hubieras lamentado y entristecido por no tener a esa persona soñada a tu lado, más tarde no la habrías encontrado…

Y entonces recapacitamos… La vida, el amor; todo comienza con dolor, tristeza… Incluso la muerte, ya que en el momento que alguien fallece nos apenamos, nos maldecimos y lloramos, pero esa muerte ha dado pie a que otra vida nazca en el mundo, que es sin duda un motivo de felicidad para muchos.

Y es entonces cuando aprendemos.

Vida, amor, muerte.

Cada vida, cada amor, cada muerte.

Cada cuento, cada leyenda, cada historia.

Cada una empieza con inmenso sufrimiento, con increíble dolor, con amarga tristeza, con inexplicables llantos, con estúpidas discusiones, con fuertes enfrentamientos, con inevitables rupturas, con lastimosos lamentos, con imparables sollozos, con duras despedidas… pero curiosamente todas estas situaciones suelen llevar a un final muy diferente…  Tarde o temprano… Mejor o peor… De una manera u otra… Pero siempre nos llevará a un ansiado “final feliz”.

Hace tiempo una amiga me planteó una cuestión importante. Un detalle que hizo que escribiera estas reflexiones. Su pregunta fue la siguiente:

“Pero, como tú has dicho, sin ese dolor la historia tendría un final temprano, porque la felicidad se palpa en el final, el típico “final feliz”, por cierto, ¿por qué nunca se dice “principio feliz”?” (Ana)

Me he dado cuenta de algo muy importante… Aunque hablemos de “Finales felices”, jamás hay un final.

Es más, podríamos hablar de principios felices y finales amargos, pero como seres humanos, siempre buscaremos la felicidad pues es el sentimiento que siempre consigue que mantengamos viva la esperanza, un tesoro que debemos conservar pues nos da fuerzas para enfrentarnos a la vida.

Pero podemos afirmar que cuando una vida empieza con dolor, al tiempo descubrirá el amor, y será feliz. Pero tal vez ese amor, le cause dolor y sintiendo este sufrimiento alcanzará la felicidad. Si una vez que envejecemos, llega nuestra hora, miraremos atrás y observaremos todos los comienzos dolorosos de la vida y la gran felicidad que cada uno de ellos nos trajo, pero contemplaremos como esa felicidad no era un final en sí mismo, tan sólo un camino que nos conducirá al dolor para poder volver a ser felices.

Por eso, será cuando envejezcamos. Cuando nos llegue la hora. Cuando comprendido esto descubramos que aunque nos duela marchar y perdernos miles de cosas, sentiremos la felicidad de no haber dejado nada por hacer de haber sentido tanto dolor como felicidad y de haber disfrutado de ellos tanto como de la vida, comprendiendo así que el único final es la muerte y que en ella reside el Final. Amargo. Triste. Doloroso. Duro. Pero es el verdadero final de la vida y por tanto, el verdadero Final Feliz.



Para todos aquellos que adoran los finales felices. Para todos aquellos que no comprenden el sentido del sufrimiento. Para todos aquellos que no soportan la muerte. Para todos aquellos que preferirían finales tristes. Para todos aquellos que creen que la felicidad dura demasiado poco.

En definitiva, para todos y en especial para mi amiga Ana, gracias a cuya pregunta me planteé dichas cuestiones y sin la cual no habría podido escribir esta entrada.

Para todos vosotros.

Os lo dedico.

viernes, 5 de agosto de 2011

Madre no hay más que una...


"Noche calurosa. Silenciosa. Tranquila. Sombras creadas por la luz de las farolas. Dos mujeres. Madre e hija, pasean bajo la luz de éstas. Sus risas rompen el silencio nocturno. No importa de qué ríen, simplemente lo hacen.


- Entonces, ¿eres feliz? - pregunta la madre.

Un largo suspiro que termina en una amplia sonrisa. Una mirada llena de luz y vida dirigida hacia esa pregunta.

- Sí. Lo soy. Y mucho. Soy muy feliz, mamá.

- Me alegro, cielo. Es lo único que deseo. Que seas feliz, que disfrutes de cada momento y cada día.

- Y eso es lo que estoy haciendo. ¿No lo ves? - añade sonriendo.

Su madre la observa, feliz por ella pero ante la mirada de su hija no pasan desapercibidas esa tristeza, ese cansancio, esa nostalgia que a su madre la embargan. 

- Lo veo, cariño. Pero necesito que me lo digas. Quiero que seas feliz, verdaderamente feliz. Y que no te arrebaten esa felicidad.

- Lo sé, mamá. Pero eso no es posible. Si fuera por ti yo jamás sufriría, y continuaría siendo feliz de por vida, con una sonrisa que jamás desaparecería.

La madre ríe, aunque fríamente.

- Sí. Ya sabes que si fuera por mí sería así.

- Pero tú también sabes que aunque no quieras que sufra, sufriré; antes o después, pero no se puede aprender sintiendo únicamente la felicidad. Y aun menos disfrutar de cada cosa que nos ofrece la vida.

La madre observa a su hija. Tiene razón. Lo sabe. Y no podría estar más orgullosa de ella. Ha crecido. Ha aprendido muchas cosas a pesar de su juventud y vive con ansias por continuar aprendiendo.

- Sí. Eso también lo sé, cariño. Pero así somos las madres, no lo puedo evitar.

- Mamá, si pudiera evitar sufrir, lo haría; pero no por el hecho de no dejar de sentir la felicidad, sino para que tú no dejarás de sentirla. Porque otra cosa que sabemos las dos es que en el momento en que yo no sonrío, tú no puedes ser más infeliz.

Un silencio vuelve a inundar la calle.

Una risa entrecortada lo rompe. La madre se vuelve a su hija. Sonriendo, aunque con la mirada apagada, acongojada.

- Cariño, lo que tú sientas, yo lo siento. Es algo inevitable, pero por lo que yo sienta no te debes preocupar, simplemente sé feliz todo el tiempo que puedas y sonríe cuando quieras, pero si llegado el momento necesitas llorar, llora; porque muchas veces el medio para alcanzar la felicidad es a través de las lágrimas."







Porque son ellas las que nos lo dan todo desde que nacemos. Porque nos miman. Nos hacen rabiar. Nos castigan. Nos premian. Nos consuelan. Nos entienden. Nos apoyan. Nos aman.


Es posible que tengan razón y que nosotros los hijos no sepamos qué significa o qué es ser madre, porque eso es algo que se sabe en el momento en que se es. Pero sí sabemos lo que puede significar una madre para un hijo, y eso es, sin duda, lo que verdaderamente nos hace comprender la necesidad de que estén a nuestro lado.

Gracias.

jueves, 21 de julio de 2011

Sentimientos...

Cuelga el móvil mientras la sonrisa que tenía hace un instante comienza a desaparecer.

- Soy tonta. Soy tonta. Es que soy muy tonta - se dice a sí misma una y otra vez en voz alta.

- Eso no es verdad - responde su amiga mientras mira al cielo pensativa, intentando comprenderla, apoyarla; igual que ha hecho siempre.

- Sí que es verdad. En cuanto me dice te quiero cedo a cualquier cosa que me pida - responde tapándose la cara avergonzada.

- Eso no es ser tonta. Simplemente sientes y sentir no es nada malo. Al contrario, significa que estás viva - sabe que su amiga no es tonta, si fuera así la mayoría de personas lo sería.

- Cierto. Eso está bien, salvo cuando los sentimientos comienzan a controlar tu vida. Por eso soy tonta. No hay otra explicación - suspira resignada.

La otra chica, su amiga, calla. Y en silencio continua observando el cielo. Contra eso no puede rebatir. Es cierto que una cualidad que caracteriza al ser humano son sus sentimientos y puede que debido a ellos, a lo indispensables que puedan llegar a ser, atemos nuestra existencia a ellos, nuestras acciones, nuestras decisiones. Tal vez su amiga tenga razón. Tal vez sea tonta. Tal vez ella misma sea tonta. Tal vez todo ser humano lo sea. Al fin y al cabo, ¿quién no se ha dejado llevar por sus sentimientos al menos una vez en su vida?

Suspira. Vuelve la cabeza y mira a aquella que está a su lado que como una niña impotente continúa tapándose la cara. De pronto, esa niña comienza a reír, primero susurrante más tarde a carcajadas.

- Sí, soy tonta. Lo soy. Y no hay nadie que me lo pueda negar, pero... Le quiero. Y eso, tampoco lo puedo cambiar.


"La vida implica actuaciones estúpidas.
Dejarse arrastrar por los sentimientos.
Pero sobretodo, significa SENTIR, con estupidez o sin ella, da igual de qué manera lo hagas porque nadie podrá cambiar jamás esas sensaciones, nadie podrá hacerte olvidar y nadie podrá arrebatarte lo más bello de los sentimientos, el haberlos sentido, el hecho de VIVIR."



lunes, 18 de julio de 2011

Suerte. Habilidad. Destino.

Encontrar sin haber buscado se llama SUERTE.

Buscar y posteriormente, encontrar se llama HABILIDAD.

Buscar y no encontrar se llama DESTINO.

El ser humano pasa la mayor parte de su vida buscando sin obtener resultado. Aprendiendo que si aprovechas las oportunidades y buscas en los lugares adecuados, encontrarás aquello que buscas. Y soñando cada noche y rogando cada día que aquello que desea y que no se esfuerza por buscar llame a su puerta.

Las personas somos complejas:

- Perdemos el tiempo pensando en el destino.
- Concluimos que sólo necesitamos unas pocas habilidades que nos reporten beneficios.
- Asumimos que nuestros logros son cuestión de suerte.

Tras esta reflexión me doy cuenta de algo.

Estaba equivocada.

Las personas no son complejas. Lo complejo es la suerte, la habilidad o el destino.

El ser humano, únicamente se deja arrastrar por la complejidad de los mismos, olvidando que el destino lo escribe uno mismo; que la habilidad es la fuerza y la astucia que uno se proponga conseguir; y que la suerte, sólo influye en tu vida si crees en ella.



jueves, 13 de enero de 2011

Siente la Felicidad

Hay gestos, expresiones, actitudes, señas, ademanes... todos ellos, con un profundo significado, la mayoría de las veces, simbólico.

Es cierto que no nos damos cuenta de lo que puede llegar a significar una simple mueca de amabilidad para el corazón del que la recibe, el ser humano es así... pero lo más sorprendente es cómo le afecta a uno mismo esa mueca proveniente de otra persona.

Sin duda, somos difíciles de comprender, capaces de sentir la felicidad con el más leve gesto, pero ciegos ante el sentimiento de calma y amor que pueden causar nuestros actos para otras personas.

¿Qué por qué sucede esto? Tal vez porque no somos capaces de pensar que lo que nosotros sentimos, el resto de personas, el mundo entero, también es capaz de percibirlo.

En ocasiones somos simples navegantes en un mar colmado de tempestades y es la luz del día quien logra calentar nuestros fríos huesos... pero no nos detenemos a quitarnos esa venda, observar, escuchar y encender un fuego para calentar así a nuestro compañero de viaje. Tan sencillo como eso, o puede que no...

La ceguera es un rasgo que el ser humano sufre persistentemente, y lo más curioso es que la cura la posee el mismo que la padece... Inexistente y desconocida, pero siempre presente y alcanzable....

Una sonrisa, una lágrima, un gesto, un guiño, una caricia, un roce, una palabra...

Después sólo podemos sentir. Todo y nada. Unicamente siente: la felicidad contagiosa de esa sonrisa, la emoción de la conmovedora lágrima, el aprecio de ese gesto, la complicidad del guiño, el palpitar de la caricia, los latidos por aquel roce, el sonrojo por aquella palabra...

Todo ello puede producirte la felicidad que siempre has buscado, aunque para otro no signifique nada.

Todo ello puede hacerte sentir todas esas emociones que te hagan conseguir la paz, aunque para otro solo sean gestos de cariño.

Todo ello en realidad, da igual para quien, es una muestra de amor, de afecto, de aprecio, y eso le produce siempre a alguna persona más felicidad de la que podrá llegar a alcanzar jamás.

Tal vez esta sea la cura para la ceguera del ser humano... Dar y recibir únicamente simples sonrisas, lágrimas, gestos, guiños, caricias, roces, palabras...

¿De verdad se puede hacer feliz a alguien con tan poco?

Sí. Se puede.

Porque lo que para uno es un pequeño arroyo, para otro es un océano, y comprender el significado de esta afirmación puede lograr que el viento guíe tu barco hacía el mar en calma que tu corazón siempre ha buscado, pues... dar es recibir, y el recibir se produce una vez que has dado... si te ofrecen un océano por el que navegar es porque tu diste anteriormente un mar libre de tormentas en el que es imposible naufragar.

Este es, sin duda alguna, un bien fácil de alcanzar, pero de alguna manera increíblemente inalcanzable, pero aun así hay una cualidad que hace al ser humano verdaderamente capaz de lograr ser feliz...

SENTIR. Debes seguir sintiendo, pues es esta la mejor manera de lograr alcanzar la felicidad


sábado, 8 de enero de 2011

El Beso


(Un parque. Un chico. Una chica. Él enamorado de ella, pensando la poca distancia física entre ellos, pero los kilómetros que habitan entre sus corazones. Ella, pensativa, enfrascada en las páginas de un libro, intentando no prestarle atención, ¿haciéndose la dura tal vez?)
Él: ¿Puedo hacerte una pregunta?
Ella: Dime
Él: ¿Puedo besarte?
Ella: Si quieres hacerlo, hazlo.
Él: Pero no sé como reaccionarás.
Ella: Bueno, hay varias posibilidades. Puede que te odie por ello, puede que me sienta insultada, puede que te haga daño, puede que...
Él: ¿Sí?
Ella: Que te devuelva el beso.
Él: ¿Y si no pasa lo que yo quiero?
Ella: Puedes intentarlo o echarte para atrás. Puedes demostrar tu verdadero amor o rendirte y hacerme creer que en realidad es mentira.
Él: Pero no quiero que ninguno de los dos sufra.
Ella: Hagas lo que hagas, sufriremos. Tal vez tú, tal vez yo. O puede que ambos.
Él: Eso lo pone peor.
Ella: ¿Por qué?
Él: No quiero que tú sufras.
Ella: Y quién dice que no sufrirás tú.
Él: Yo ya estoy sufriendo, y lo que venga no puede ser peor que esto.
Ella: Entonces, ¿qué pierdes?
Él: Tal vez te pierda a ti.
Ella: ¿Cómo estás tan seguro de que eso será así?
Él: No lo estoy, por eso lo temo más.
Ella: Y qué es el verdadero amor sino el miedo de perder a quien amas.
Él: ¿Entonces crees en lo que siento?
Ella: Sólo tú puedes creer en lo que siente tu corazón.
Él: Y entonces ¿qué has querido decir?
Ella: Cuando dejas que el temor a perder lo que amas te persiga solo consigues perderlo de verdad. Por eso no temas lo que perderás y agradece lo que posiblemente tendrás. Lo consigas o no, algo, de una manera u otra, lograrás. Valor, felicidad, amistad. Pero solo si lo intentas y eso depende de lo que tú mismo decidas.
Él: ¿Entonces si acepto el hecho de que por besarte puedo perderte ganaré de un modo u otro?
Ella: No lo sé.
Él: Pero tú has dicho...
Ella: No importa lo que yo diga, solo haz lo que quieras, lo que sientas que debes hacer.
(Silencio. Suspiros. Silencio. Unas manos apretadas. Una mirada perdida en las páginas de un libro. Unos ojos cerrados intentando decidir. Las manos se relajan. Los ojos se abren. Las manos cogen el libro que ella sostiene. Lo cierra. Le coge dulcemente la cara. Sus labios se acercan cada vez más. Finalmente... *** Se separan unos milímetros. Una sonrisa, la de ella. Su sonrisa)
Ella: Creí que nunca lo harías.
(Él vuelve a acercarse. Después otro beso más. Y otro, y otro, y...)

lunes, 3 de enero de 2011

Tristeza... Felicidad

Estás ahí, sola, en esa sala oscura, sin ventanas, sin luz, sentada en el mismo centro, sintiendo un gran peso en tu corazón, un persistente vacío en tu cabeza aun a pesar de todos los pensamientos que por ella pululan.

Lo único que alcanzas a sentir es el palpitar de tu corazón que retumba en tus oídos y te muestra que sigues viva.

Esperas que algo suceda. Intentas ver más allá de la espesa negrura que se cierne a tu alrededor.

Coges aire, respiras profundamente, pero ese nudo, la angustia, la tristeza… continua ahí, en tu pecho, en tu alma.

Ya llevas demasiado en ese triste lugar, apartado del mundo, y a pesar de la sonrisa que dibujas en tu cara, es eso… un mero dibujo… La ansiedad comienza a hacer mella, no quieres seguir así, no puedes…

Te detienes: tú, tus pensamientos, el tiempo, todo…

Vuelves atrás un instante, aunque duela recordar, al fin y al cabo, sabes perfectamente que la tristeza ya existe y no puede ir a más… simplemente reside en ti y con eso basta para lograr que tu corazón se haga pedazos.

En esos momentos haces memoria… Recuerdos felices: sonrisas, abrazos, alegría, amistad, amor… pero siempre venían seguidos de segundos tristes: discusiones, equivocaciones, palabras hirientes, lágrimas…

Cierto. La felicidad y la tristeza. Hermanas. Hijas de la misma madre. Unidas por el vínculo más fuerte que pueda llegar a existir. Siempre luchando. Siempre enfrentadas. Pero siempre juntas.

Es entonces cuanto te observas a ti misma. Tú, que te has encerrado en aquel oscuro lugar. Tú, que has cerrado los ojos para no sentir dolor. Tú, que has intentado no sentir amor para no sufrir. Tú, que has sentido en tu carne el sufrimiento del odio ajeno. Tú, que has querido estar sola. Tú, hiciste a tu corazón prisionero. Tú, esclavo de tus pensamientos en una horrible celda. Tú, que le prohíbes llorar a pesar de lo mucho que necesita derramar esas lágrimas. Tú…

Sólo tú tienes la culpa de sentirte como te sientes… Pero sólo tú tienes la llave, la llave que te liberará de tus pesares, de tu tristeza, de la oscuridad.

Recuerdas tantos buenos momentos, tantas risas. Todas las manos amigas que te han ayudado, y que se siguen ofreciendo para levantarte. Oyes esas voces fuera de tu prisión. Te llaman. Gritan tu nombre. Las temes. Piensas en su enfado. Seguro que se cabrearán contigo, por tu estupidez, por tu simpleza… Agachas la cabeza derrotada… Pero… ¿qué puede ser peor que lo que sientes en este instante?

Siguen llamándote, y parece que se rinden, algunas se escuchan más débilmente, pero otras vuelven, insistentes…, gritan más que antes, continúan esforzándose…

Vuelves a recordar… Tantos momentos vividos, tantos sueños compartidos, ilusiones, momentos, deseos, anhelos… risas, abrazos, compañía…

¡Un golpe! Sí, no te has vuelto loca, ese ruido… están llamando a una puerta… pero en tú celda no hay ninguna entrada o salida, si la hubiera, la verías… ¡Otro! Más fuerte que el anterior, un gran estruendo que hace palpitar tu pecho y del mismo susto ¡pum! Abres los ojos.

Estás sorprendida, aturdida. Es extraño, pero esperas unos segundos. Es cierto, tenías los ojos cerrados, y tal vez sigas prisionera en esa habitación pero ahora ves algo más… Frente a ti, a poco más de un metro de distancia un rendija de luz, del exterior, alrededor de una puerta… Miras a izquierda y derecha… más rayos de luz… ¡ventanas!

Comienzas a reír tú sola, no puedes contenerte, de tu garganta surge una risa amarga, rota… Te calmas, respiras y las lágrimas brotan… pequeños ríos que van a parar a ninguna parte…

Ahora, al otro lado de la puerta se oyen menos voces, sí, pero fuertes y potentes como desde el primer momento. Te acercas a esa salida, pones las manos en ella mientras tu llanto no cesa. Es un material desconocido, tal vez no esté ahí, tal vez sea inexistente…

Y entonces, recuerdas: Tú lo has creado, sólo tú conoces la manera de destruirlo.

Sientes miedo… pero qué es el miedo… es el primo de las dos hermanas. Un puente entre ellas. Enfrentarte a él y superarlo, o temerle y odiarlo, es la diferencia que logrará que la felicidad te acompañe gran parte del camino o, que por el contrario, sea la tristeza, quien tenga ese honor.

Respiras. Piensas. Miras a tu alrededor. Nada. Recapacitas.

Estás sola en ese lugar. Triste. Deprimida. Las lágrimas no cesan. Y la sonrisa no se muestra como te gustaría.

Recuerdas cuando no estabas en ese lugar, y el nudo de angustia se afloja, el corazón se emociona y las lágrimas aumentan, no por tristeza, sino por añoranza.

Miras esa puerta. Escuchas las voces. Respiras. Has tomado una decisión. Cierras los ojos respiras y empujas con todas tus fuerzas. Los abres. Una luz, cegadora, se muestra ante ti, te cubre, te rodea, te acoge… Las voces, ahora cercanas, te abrazan y, tus lágrimas, aun presentes, van evaporándose.

Ahora la sonrisa comienza a asomar… vergonzosa, tímida… pero real…

Tú creaste esa celda, por miedo a la tristeza.

Tú tenías la llave para abrir la prisión, recordar que quien te quiere está a tu lado a pesar de la oscuridad.

Abriste la puerta cuando afrontaste el temor a la tristeza, cruzaste el puente a pesar de ignorar hacia donde te conduciría, y… A tu alrededor se materializó la felicidad.

Es cierto que la felicidad, viene y va, que en ocasiones está más presente que en otras y que muchas veces somos los responsables de no sentirla, debido al miedo. Por ello, debemos ser valientes, llorar cuando lo necesitemos aunque sea duro, aceptar el hombro que se nos ofrece para hacerlo aunque nos cueste y abrir los ojos ante la verdadera felicidad.

Inténtalo, Esfuérzate, Lucha...

Si uno sabe lo que quiere, tiene que luchar por ello.

No digas que no puedes, si ni siquiera lo has intentado.

Por eso intenta luchar por lo que deseas, por lo que ansias, por lo que quieres.

Por ti.


Tal vez, aunque te sorprendas, tras intentarlo llegues a conseguirlo. No importa en qué consiste lo que buscas, la cuestión es buscar; porque quien busca encuentra y todo esfuerzo tiene un resultado, a veces no lo percibimos pero eso no quiere decir que no exista; pues en muchas ocasiones el resultado no es algo tangible o que podemos ver, es algo que va más allá, que reside en nosotros, que nos hace cambiar, evolucionar; que solo ven los demás, los que nos quieren; y que nos hace seguir intentándolo, porque sabemos que el esfuerzo de continuar, de no rendirse, solo tiene un beneficiario: nosotros; y es una forma increíble de pelear por lo que uno quiere sin ser egoísta y no pensar en los demás, porque tu esfuerzo y el hecho de finalmente conseguir lo que deseas logra dar valor a las personas de tu alrededor para esforzarse también por sus sueños.

Esfuérzate. Lucha. No te rindas. Por ti. Por tus sueños. Por otros sueños. Por todos.

Yo tengo muchos sueños, demasiados deseos, tantos anhelos...

Pero ¿sabes qué? Voy a esforzarme por conseguirlos y si no lo logro nadie podrá decir que no lo intenté.

Felicitaros el Año Nuevo...

Hoy, a 3 de enero del nuevo año... sé que tal vez llegué un poco tarde, pero aun estoy disfrutando de este nuevo comienzo y celebrándolo lo mejor que puedo... es por eso que aunque se pase un poco de fecha, quería felicitar a aquellos que me leen, me conozcan o no, a los amigos y a los desconocidos, a los que admiran lo que escribo y a los que les desagrada, en definitiva: ¡A TODOS!

Por eso, solamente decir:
  1. OS DESEO LO MEJOR PARA EL NUEVO AÑO
  2. QUE LO MEJOR DEL 2010 SEA LO PEOR DEL 2011
  3. QUE LOGRÉIS ALCANZAR VUESTRAS METAS
  4. QUE VUESTROS PROPÓSITOS DE NUEVO AÑO LLEGUEN A BUEN PUERTO
  5. QUE TODOS VUESTROS SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD

¡¡FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS!!